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Fundas para cartas Pokémon: qué medida decide todo lo demás

Una carta Pokémon mide 63 × 88 milímetros. Una funda sencilla protege del roce y sigue entrando en el bolsillo de un binder de nueve. La doble funda añade barrera pero también grosor, y a partir de ahí el bolsillo empieza a apretar: eso es lo que decide el sistema, no el precio que le atribuyas a la carta.

La carta mide 63 × 88 mm, y nueve caben en una hoja A4 de binder. De esa medida sale qué funda entra en un bolsillo y a qué tamaño hay que imprimir un placeholder.

Casi todas las decisiones sobre fundas salen de un solo número: la carta mide 63 × 88 milímetros. Es la medida que gobierna el bolsillo del binder, el tamaño de la funda y el de cualquier ficha que quieras poner en su hueco.

Los tres usos, y no son intercambiables

Funda sencilla. Es la de toda la vida, ligeramente más grande que la carta. Protege del roce de los dedos y del contacto con el bolsillo. Es la que asume que la carta va a moverse: entra y sale del binder, se mira, se enseña.

Ajuste perfecto. Va apretada a la medida de la carta y se usa debajo de otra funda, no sola. Su trabajo no es proteger de nada: es sellar la carta para que dentro de la funda exterior no entre polvo por la boca.

Funda rígida. Para una carta que no vas a manipular. Protege de la flexión, que es el daño que una funda blanda no evita, pero no entra en un bolsillo de binder: es almacenamiento aparte.

Cuándo la doble funda deja de caber

Doblar funda —ajuste perfecto dentro, sencilla fuera— es lo que hace la gente con las cartas que le importan. Funciona, y tiene un límite físico: cada capa suma grosor, y el bolsillo de un binder de nueve está calculado para una carta con una funda.

La señal de que te has pasado no es que no entre: es que entra a presión. Si al meterla notas que el bolsillo se tensa, o que la página abulta y el binder no cierra plano, la carta está trabajando contra el plástico todo el tiempo que esté ahí. Eso no es protegerla.

Cuando pasa eso hay dos salidas honestas: bajar a una sola funda dentro del binder, o sacar esa carta a almacenamiento rígido y poner un placeholder en su hueco para no perder la posición.

Lo que sí importa revisar

  • Que entre y salga sin tirones. Si tienes que forzar, la funda es demasiado justa o está deformada.
  • Que no esté pegajosa ni turbia. Una funda vieja puede adherirse a la superficie de la carta.
  • Que no haya partículas dentro. Un grano de arena atrapado raya con cada movimiento.
  • Que la boca no esté abierta hacia arriba en almacenamiento vertical, para que no entre polvo por gravedad.

Un solo sistema por binder

Mezclar grosores en el mismo binder es lo que hace difícil detectar un problema. Si todas las páginas tienen el mismo grosor por bolsillo, una que abulta se nota enseguida; si cada carta lleva un montaje distinto, no hay nada con lo que comparar.

Esto no es una recomendación de compra: es la consecuencia de que el bolsillo mida lo que mide.

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