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Cómo conservar cartas Pokémon: luz, humedad y presión

A una carta guardada le pasan tres cosas: la luz le quita color, la humedad le ondula el cartón y la presión le marca los bordes. Un binder resuelve bien la presión y regular la luz, y no resuelve la humedad. Casi todo lo demás es cuidado al manipularla.

Una página de nueve bolsillos de 151, con tres huecos por llenar. Las cartas llevan a su ficha.

Una carta no se estropea sola: se estropea por tres causas concretas. Si las tienes identificadas, las decisiones se vuelven fáciles.

Luz

La luz directa apaga los colores, y el daño es acumulativo e irreversible. No hace falta sol pleno: una estantería frente a una ventana durante meses basta.

La respuesta es tonta y funciona: un binder cerrado guardado de pie en una estantería no recibe luz. El problema aparece cuando se deja abierto por la página bonita.

Humedad

Es el daño que más gente descubre tarde, porque no se ve al principio. El cartón absorbe humedad del aire, se expande de forma desigual y la carta se ondula. Una carta ondulada no vuelve a estar plana, y si estaba en un bolsillo, la ondulación la empuja contra el plástico.

Un binder no protege de esto: una funda de plástico no es hermética y el aire de la habitación es el mismo dentro. Lo que ayuda es dónde guardas el binder: no en un suelo, no en un sótano, no pegado a una pared exterior, no en una caja cerrada en un trastero.

Presión

Bordes marcados, esquinas blandas, superficie con brillo desigual. Casi siempre viene de manipular, no de guardar: sacar una carta tirando, apilar sin funda, apretar una página que ya iba justa.

Aquí sí gana el binder, y por una razón concreta: la carta está sujeta por los cuatro lados y no roza con las de al lado. A cambio pide que el bolsillo no vaya a presión, que es lo que decide qué montaje de funda puedes usar dentro.

Los tres errores que no se deshacen

  1. Cinta adhesiva o pegamento, sobre la carta o sobre la funda que la contiene. No hay marcha atrás.
  2. Gomas elásticas alrededor de un montón. Marcan el borde de las de fuera y la goma acaba pegándose.
  3. Guardar un montón sin funda de pie en una caja. Las de los extremos aguantan todo el peso lateral y se doblan.

Qué revisar cada cierto tiempo

Pasar las páginas de un binder cada pocos meses no es manía: es la única forma de detectar una ondulación o una funda pegajosa cuando todavía se puede cambiar la funda y no la carta.

Si te vas a poner, hazlo con la revisión de estado delante, que dice en qué orden mirar.

Hasta dónde llega este consejo

Esto es cuidado doméstico razonable, no conservación de archivo. Setpedia documenta qué cartas existen y qué publica su fuente; no mide materiales ni prueba productos, y no va a decirte que una marca conserva mejor que otra porque no lo ha comprobado.

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